24 diciembre 2021

Vacunas

 Vacunas

Fui una niña fuerte. 

Mis flaquezas vinieron en el cambio.

Tenía once años. Sufría lo insufrible.

La doctora que me atendió sólo supo compadecerse.

En el 92 pasé por quirófano. Me quitaron un útero enfermo.

Mismas que me habían desangrado durante seis largos años.

Tiempo en que la única respuesta recibida por parte de la medicina fue hormonal y/o suplemento de hierro.

Dejé de lado la hormonal porque agravaba mi estado físico, sin remediar nada e infringiendo dolores insufribles.

La ginecóloga que me la había prescrito se enfadó conmigo.

Busqué otros especialistas. Uno me dio el recurso de compensar pérdidas con ingesta de comprimidos con hierro.

Hubo un ginecólogo que me hizo llorar. De ese trance fui a psiquiatra, que me diagnosticó fármacos que cambiaron mi sensibilidad a un mundo sin emociones.

Finales de los ochenta, principios de los noventa.

En el 92 esa primera ginecóloga me intervino, haciendo una histerectomía.

La política sanitaria había cambiado.

Quedé muy tocada en mi salud. Fui levantando cabeza con las medicinas alternativas, y atendiendo mis necesidades.

Hasta este momento, no pasé por vacunaciones.

Ahora sí. No veo otra respuesta. Mi cuerpo y mi mente han pasado muchos trances.

No quiero agarrarme a nada. Quiero que en este proceso científico de ensayo error, mi opción sea una más.

No estaré cuando pueda estudiarse en un futuro.

Y si estoy, seré una superviviente.

Sobreviviremos/sobreviviréis de una u otra opción.

Mis padres murieron hospitalizados, no por lo que les llevó a ello, sino por no superar infecciones respiratorias que adquirieron en esas hospitalizaciones.

Su sistema inmunitario no pudo con lo que allí se metió en su cuerpo.

Mi padre, que murió hace seis años, no superó el patógeno respiratorio que yo misma cogí atendiéndolo en la hospitalización. Yo tuve un sistema inmunitario que pudo superarlo, él no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ser influencer

Tras la cámara Tras la cámara se oculta el miedo. No tienes frente a frente a quienes te van a ver. Es como el avestruz que esconde sus ojos...