Entre ayer y hoy parece que me voy normalizando.
Terminé el día como suelo.
Acostándome razonablemente pronto.
Sin hacer ingestas fuera de mis horarios.
Suelo tener un ritmo ligado al sol.
Cuando se pone, dejo de tener gana.
Si mis ingestas son equilibradas,
puedo pasar de una merienda cena al desayuno
del día siguiente sin comer nada más.
Durante los días navideños confundí a mi organismo.
Soy de dulces. Siempre lo he sido.
Hubo un momento en mi vida en que tomé el control.
Turrones, bombones, panetones, roscón de reyes,…
Ha sido un desmadre.
Cenas y comidas, celebrando.
A raíz de un bajón de salud,
orientada por un médico,
dejé las cenas de noche.
Llegué a acostumbrarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario