El cementerio
El cementerio recoge el silencio, de los vivos y sus muertos.
De aquellos que polvo fueron y en polvo se convirtieron.
Allí las lápidas enmudecen recuerdos.
Tras ellas cuerpos embalsamados. Cuerpos en proceso de retorno.
Carcasas en desuso.
Allí llegaron sus despojos.
Algunos en ceniza, tras ese proceso de cremación que mi madre no quería.
Ella en su nicho, sobre la tierra.
El de mi padre más alto. Él tuvo queja de que a ella se le hubiera asignado el de abajo.
Si hay transcendencia, no me parece que se pueda encontrar en el campo santo.
A mamá le asigné una estrella, que ahora no soy capaz de localizar.
Un Sagrado Corazón de Jesús hace de su lápida elogio a su devoción.
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